La demencia es trastorno neurocognitivo mayor, se presenta como uno de los problemas de salud más graves en el mundo, a causa de su tan elevada prevalencia. A lo largo del mundo existen más de 55 millones de personas que sufren de alguna demencia en la época actual, emergiendo más de diez millones de casos nuevos cada año.
La patología es un proceso crónico neurodegenerativo progresivo, los síntomas psicológicos y conductuales de la demencia generan gran sufrimiento en el paciente y en el cuidador, ambos inmersos habitualmente en un entorno físico y social frágiles que agravan el deterioro cognitivo y funcional. A pesar de que el tratamiento farmacológico ha sido el abordaje de primera línea, el alto coste económico, la lenta mejoría del paciente y la mantención de una baja calidad de vida durante el curso del tratamiento han evidenciado la necesidad de mantener abordajes paralelos que suplementen las intervenciones con un enfoque de calidad de vida dirigido a mejorar el estado emocional de los pacientes.
La neuroimagen demuestra que la música es capaz de activar varias áreas de ambos hemisferios cerebrales y que esta activación ocurre incluso si una persona no está escuchando música sino simplemente imaginándola. En general, cada estructura está implicada en al menos una o más tareas, por lo que se puede concluir que hay una activación masiva que sugiere que la música es un estímulo enriquecedor y significativo en la función cerebral. La musicoterapia se define como la utilización de elementos musicales como el ritmo, la melodía y tonalidades con fines de rehabilitación y/o relajación, pudiendo ser de dos tipos: activa o pasiva.
El tratamiento de la demencia con musicoterapia es algo que debe ser personalizado según las preferencias individuales. Si bien, la estimulación cognitiva con música es algo que en su mayoría tiene efectos observables a corto plazo, estudios recientes sobre la eficacia de la musicoterapia demuestran que el rol de la adherencia es clave en la mantención de dichos efectos a largo plazo.
En conclusión, la musicoterapia es una disciplina emergente que requiere estudios y que se evalúe en conjunto a otras variables dentro de las intervenciones. Aunque hasta ahora la evidencia señala una amplia efectividad de las terapias.
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